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Zulema, la última princesa de Aracena

6 enero, 2018

Con la Zulema, la última princesa de Aracena, nace la leyenda de una  princesa árabe que vivió, allá por los años 1248-1253 en un territorio peculiar, el Emirato de Aracena enclavado entre los reinos de taifas de Niebla, el  acosado reino de Sevilla, los valientes taifas extremeños y el irreductible caudillaje de Zufre.

En una época convulsa y cambiante, pero a la vez embrión de la fusión de dos culturas que casi siempre se dieron la espalda, pero que no pudieron evitar sus cercanías, pese a las luchas,  las cruzadas y a las guerras santas.

En un contexto de reconquistas cristianas y las pérdidas paulatinas del poder de los musulmanes sobre las tierras serranas del Al-Andalus, surge una historia de convivencia difícil, pero posible gracias a la valentía y tolerancia de sus protagonistas.

Todo comienza en una tarde otoñal a finales de 1247. El Emirato de Aracena, gobernado por el emir Alikasen, padre de la princesa Zulema, es territorio vasallo del reino de Portugal.

Zulema es una preciosa muchacha de unos 18 años, que siempre mantuvo una persistente obstinación por permanecer en su tierra natal. De carácter dulce y abierto, es un punto de apoyo para su padre Alikasen, su madre Zulima y  su hermano el príncipe Alamid.

Alikasen ejerce un gobierno semiautonomo, bajo pago de fuertes tributos al Prior Peres Farinha, sobre parte de los territorios serranos de Al-Andalus, apoyado por su fiel Jefe de Guardia Omar. Destaca por su tolerancia y su capacidad para afrontar con resignación,  los grandes obstáculos que  la vida le irá presentando.

La aparición del caballero Templario Jontras en las vidas de Zulema, Alikasen y Omar, cambiará sus percepciones sobre las mismas y  les abrirán nuevos retos, pese al dolor y  a la derrota.

La batalla de Tentudia marcará el inicio de un nuevo periodo histórico, desencadenante de grandes cambios y de una especial convivencia, que surgirán con las frustraciones de los derrotados y la expansión del poder de la minoría cristiana.

Las luchas territoriales  del rey Alfonso III de Portugal con los reyes castellanos Fernando III y su sucesor Alfonso X El Sabio, convertirán los territorios serranos y  la zona sur del Algarve hasta los limites del río Guadiana, en el centro de sus disputas.

La vida y andanzas de personajes ficticios se mezclan con acontecimientos históricos, dando lugar a una leyenda donde se desmenuzan sentimientos, se intercambian conocimientos y se comparten difíciles momentos. Los hermanos Ali y Mustafa servidores de Zulema, el joven oficial Mohadim derrotado en Tentudia, los hermanos Jucef y Utba amigos de Jontras y Zulema, el doctor Yazîd,  Nasita, la posadera, la dulce Sukaina, el eremita Paulo Satarem y otros muchos personajes que desmenuzan sus vidas y andanzas por lugares serranos.

La partida de la princesa Zulema hacia tierras de Toledo, tras la decisión del emir Alikasen de admitir su relación con el caballero Jontras, será el presagio de la conquista militar del rey Alfonso III de Portugal de todos los territorios vasallos, desde Beja, Moura, Aroche, Cortegana, Almonaster hasta  finalizar en el testimonial emirato de Aracena. Los que resisten las derrotas tendrán que adaptarse a las perdidas y la sumisión, entre ellos Alikasen. El emir, elige la pobreza y el despojo de todo su poder para no dejar su emirato, acogido y amparado por Nasima, su amor de juventud.

Y pasados pocos años, la llegada de los castellanos al frente del rey Alfonso X El Sabio, coincidirá con  el retorno de Zulema, Jontras, Omar y los hermanos Ali y Mustafa.

Un cansado y agotado Alikasen, volverá a tener dos motivos para mantener  siempre, alguna esperanza en el futuro, su nieto Alejandro y su nieta Fátima. Un día tomó una difícil decisión  que pese a todos los acontecimientos, al final el destino, le otorgó su poderosa razón.

La mirada de Zulema sobre el monte de Ataecina,  con la imagen de su padre cogido de las manos por sus dos hijos, marcan el final de esta historia.

Esta novela, en su mayor parte, es un recorrido detallado por paisajes pocos conocidos que brindan al lector la posibilidad de visitarlos y situarse en el centro de la narración. Vistas naturales  de increíble belleza que aún persisten, cuidadas y veneradas por generación tras generación. Su visita es un soplo de aire fresco para los sentidos y el descubrimiento de uno de los territorios más boscoso de nuestra vieja Europa.

José Antonio Sánchez Delgado

 

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