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La humanización de La Raya

9 abril, 2019

La frontera hispano-lusa es una de las más largas de Europa

La frontera es la línea imaginaria trazada, generalmente, por políticos o militares que divide dos espacios geográficos, hasta entonces, bajo una misma jurisdicción político-administrativa. Esta división, generalmente, se lleva a efecto sin el concurso u opinión de las poblaciones de las zonas afectadas, lo que generará, a corto o largo plazo, una desarticulación de la misma y graves problemas administrativos sobre dichas poblaciones.

La división geográfica y otros factores, como la ruptura de lazos familiares, hace que la medida se sufra en primera persona, con consecuencias que solo el paso del tiempo suavizará. Una frontera, con más de siete siglos de historia y sobre unos 1.234 Kms. que la convierten en la más antigua de Europa y una de las más extensas. Frontera que no impidió que desde sus inicios fuera un espacio de encuentro entre las dos comunidades divididas. Por encima de los intereses estatales, prevalecieron los nexos de unión y parentesco de sus habitantes, lo que facilitó el tránsito clandestino en ambos sentidos y la solidaridad de una y otra parte en tiempos difíciles.

Contrabando desde el siglo XIV

Ambos gobiernos – Portugal y Castilla – regulan los intercambios comerciales en la segunda mitad del siglo XIV, se difunden las leyes sobre dichos intercambios mediante Bandos, que regulan los precios de los productos y las tasas de Aduanas y todo aquel vaya en contra del Bando, hará Contrabando. Una actividad que comienza desde el establecimiento de la propia frontera, debido fundamentalmente a la diferencia de precios de los productos a ambos lados de la misma o a la escasez de los mismos.

El propio proceso de la estabilidad de la frontera estableció la modalidad del contrabando. Si a lo largo del siglo XVIII fue fundamentalmente contrabando de ganado, generalmente practicado por nobles, ricos y miembros de la Iglesia, con la presencia del famoso bandolero Diego Corrientes, durante la posguerra española fueron productos de primera necesidad.El contrabando de la posguerra civil española reactivó la solidaridad del pueblo portugués; primero acogiendo a los terratenientes que huyeron de la República y posteriormente a los republicanos, huidos de las garras del Franquismo. El poeta Miguel Hernández fue ayudado por contrabandistas arochenos a alcanzar la frontera hasta llegar a Santo Alexo da Restauraçao.

La situación de extrema necesidad de la sociedad española en estos años le llevó a practicar el ‘Contrabando del Hambre’, aliviando a las sociedades serranas. Especial mención a las mujeres serranas, quien bien por su viudez, por perder a sus maridos o padres en la contienda bélica, o por tenerlos en las cárceles franquistas, se tiraron hacia La Raya, a veces con sus hijos de pecho, para remediar la precaria situación económica de su familias.

Solidaridad portuguesa

Una frontera que a lo largo de su historia ha vivido miles de situaciones de angustia y sangre, de precariedad, de olvido por parte de las dos administraciones responsables de la misma. De la inexistencia de la misma ante casos de extrema necesidad por guerras, entre ambas comunidades, que en esos momentos les hizo ser solidarias a pesar de la estrecha vigilancia de la fuerzas del orden que las custodiaban.

Noches de agua, riveras crecidas, el aullido del lobo, el brillo del tricornio de la guardia, las espuelas de las botas de los guardiñas, el olor a jaras, romero o cantueso, el palpitar de esos corazones perseguidos, la angustia de ser detenidos o perder la mochila, el recibir algún disparo… Momentos mágicos de estos espacios rayanos, tan cargados de historias.

Desde las fronteras islámicas entre las Coras de Baia (Béjar, Portugal), Isbilia (Sevilla) o Niebla, hasta la entrada de España y Portugal en la Unión Europea en 1986, y el Tratado de Schengen, donde se eliminan las aduanas y se permite el paso libre en ambos sentidos, el uso de la moneda única y la Unión Europea, rompió esa tendencia de más de 700 años de historia fronteriza.

Espacios hoy dormidos, en relajada calma, fieles testigos de innumerables historias, entre dos pueblos, que hoy son uno. Como dice el profesor González Jiménez: “El problema de La Raya nos hizo hombres de frontera, unidos por lazos de amistad y parentesco, protagonistas y creadores de una cultura mezclada y bilingüe, povos promiscuos, en definitiva hermanados por un mismo paisaje, por unas prácticas económicas y por unas relaciones más fuertes que la propia frontera”.

Antonio Rodríguez Guillén “Chamizo” – chamizoaroche@gmail.com

Extracto del libro del que firma:  

Bandoleros y Contrabandistas en la Sierra de la Contienda

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