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Aníbal González creó una arquitectura diferente en Aracena

18 diciembre, 2017

Aníbal González (Sevilla, 1876-1929) fue el arquitecto que dio forma a la Exposición Iberoamericana del 29, muriendo días después de su inauguración. Asimismo, González creó muchas edificaciones en toda la ciudad, hoy día monumentos visitados por miles de turistas. Además de crear en su ciudad natal, González se prodigó por otras localidades, como Aracena, muy unida de siempre a la capital andaluza. González aportó su genialidad a la historia arquitectónica de la Sierra, gracias al mecenazgo de Javier Sánchez Dalp, marqués de Aracena.

La fuerza arquitectónica de la obra de González es de tal envergadura que “marca un antes y un después” en la arquitectura aracenense, según indica la profesora de Historia del Arte de la Universidad de Huelva, María del Valle Gómez de Terreros, “modernizando la arquitectura de la zona”. La obra del genio sevillano contrastaba con el caserío austero tradicional, aunque lo respetó trabajando con la piedra y sistemas locales.

Lo que no pudo hacer en Sevilla

Aníbal González dimitió de su cargo como director de obras de la Exposición Iberoamericana del 29 de Sevilla porque no le dejaban ejecutar a sus anchas, y fue en Aracena donde se desliga parcialmente del “sevillanismo” a la hora de trabajar en la capital hispalense. Algunos de los ejemplos son el proyecto de ciudad jardín de Aracenilla o el jardín neomudéjar de la finca San Miguel (inspirado en la Alambra de Granada y el Alcázar de Sevilla). Aunque también tuvo dos obras que no pudo ejecutar en esta localidad: un proyecto de Exposición de Ganado y la terminación del templo de la Asunción, así como una capilla en Aracenilla. Una diferencia importante entre su obra en Sevilla y Aracena era su inclinación –en la segunda- por la técnica foránea, tomada del estilo inglés o portugués.

Además de las 200 obras que realizó en Sevilla, su obra se extendío por la Baja Andalucía y por Aracena, una de las localidades que cuenta con mayor número de obras del genial arquitecto.

El encuentro con Sánchez Dalp en Sevilla supuso el inicio del mecenazgo en 1906, donde realiza importantes edificios para el marqués. La relación entre ambos se estrecharía tras la boda entre una hija de González y un hijo de Sánchez Dalp.

Sánchez Dalp y González en Aracena

El marqués de Aracena –quien representó a esta localidad en el Parlamento entre 1896 y 1923- realizó un ambicioso plan de obras públicas y privadas en la localidad serrana y encargó a Aníbal González la ejecución de las mismas entre 1910 y 1926, lo cual marcó a los ciudadanos que asistían perplejos al proceso de creación, según la investigadora aracenense Asunción Díaz.

González vio, así, las puertas abiertas de un ámbito “sin explorar”, hallando “nuevas inspiraciones” para aplicar soluciones que no ejecutó en Sevilla, según Díaz. “Recreó el espíritu de proyectos malogrados en su Sevilla natal”, concluye.

Se basó en una arquitectura regionalista y estilo sevillano con sistemas constructivos y materiales locales, tradicionales, con diferentes historicismos y adaptado al clima serrano. La obra de González se desarrolló durante el encumbramiento de la burguesía industrial y añeja aristocracia rural.

Aracena era sevillana

La conexión de amabas localidades se remonta a tiempos de la repoblación (S. XIII), cuando la localidad serrana fue incluida como Concejo de Realengo en la Tierra de Sevilla. La relación comercial entre ambas era, y es, de tal magnitud que la cúpula social sevillana pasaba su período estival en Aracena.

González vino a simbolizar este nexo de unión, y frente al empleo casi exclusivo del ladrillo en Sevilla, incorpora en Aracena la piedra local pero sin encalar, como era tradicional. El arquitecto la combinaba con cal y ladrillo, técnica que ha sido copiada hasta nuestros días por toda la Sierra. La obra de González en la Sierra es una “metamorfosis del estilo sevillano, según Asunción Díaz.

 

Obras de Aníbal González en Aracena

  • Religiosas: Colegio y Capilla de Esclavas Concepcionistas. Capilla en finca San Miguel.
  • Civiles: · Arquitectura industrial- Plaza de Abastos (obra más vanguardista) · Comercial- Casino Arias Montano · Residencial- Actual ayuntamiento, casas en el pueblo · Intervención en patrimonio natural- Salas de entrada de la Gruta de las Maravillas (inédita en la obra de González), Alacenilla y finca San Miguel.

Isidoro Cascajo de la Barrera-Caro

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